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Contigo en la distanciaEl Blog de Opinfo
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El precio de una web o el síndrome del bilingual man

Actualizado el 27/04/2012 04:30:40 PM - Visto 2409 veces

Cuando en Cuba aún se comía bien, quizás no más allá del año 1962, y la gente disfrutaba de largas comidas y cenas en familia lo que más me gustaba a mi, niño muy pequeño entonces, era que estas obligadas citas de reunión familiar servían para ventilar todo tipo de problemas, desde los más mínimos reajustes domésticos a las más apasionadas discusiones políticas. A mi, como es lógico, las que me atraían eran estas últimas. Seguramente no entendía muy bien de qué iban las cosas, pero me gustaba la pelea y, en algunos casos, el estilo de los luchadores. Y en una familia grande, como era la mía entonces, había muchas opiniones diferentes. Después, a medida que se afianzaba el castrismo y las comidas eran cada vez más escasas, se evitaban los temas políticos, sobre todo, por el miedo a que algunas de las opiniones en contra del sistema pudieran calar en los niños. Una ingenua manera de intentar protegerlos. Desde entonces, siempre sentí nostalgia de esas turbulentas “sesiones alimentarias”, como se podrían llamar en el seudo lenguaje que ha creado el castrismo para no llamar nunca a las cosas por su nombre y que, desgraciadamente, sí que ha calado en mucha gente, no necesariamente afín.

Por eso, unas de las cosas que más me ha gustado, y me gusta, de vivir en España son las cenas de amigos que se prolongan tres y cuatro horas y en las que las discusiones de todo tipo pero, otra vez y sobre todo, las de temas políticos nos han tenido a muchos rondando el infarto.  Hace poco, a unas de estas “sesiones alimentarias de intercambios polémicos” (para seguir con  los eufemismos) invitamos a un primo mío que vive en Los Ángeles, California, de modo que los temas de discordia se desviaron, en su honor, de los habituales y se tocó, como de pasada, el tema del idioma y la dificultad para asimilar de un modo completo el inglés que tienen muchos hispanohablantes. Fue entonces cuando uno de de mis amigos, español y andaluz, para precisar más, dijo que si él se lo proponía, en quince días, lograba dominar tan completamente el inglés que podría pefectamente ser considerado una persona bilingüe. Antes de empezar a reírme, por mucho rato, le pregunté, para asegurarme, si hablaba en serio. Pero estaba claro que la pregunta era innecesaria, por supuesto que creía lo que decía. Desde entonces le llamo, con muchísimo cariño y un poco de mala leche, puesto que es una persona extraordinaria en muchos y positivos aspectos, The Bilingual Man. Y, por extensión, me ha dado por llamar síndrome del bilingual man, a esa costumbre, tan española, de subestimar las capacidades, habilidades y, lo que es peor, el valor de las cosas que hacen los demás.

Tropiezo a menudo con esto cuando se habla de diseñar un sitio web a medida. E insisto en lo de “a medida” porque debía ser evidente, pero no lo es,  que no es lo mismo la creación de un sitio web a base de plantillas prediseñadas que hacer un sitio, partiendo de cero y en función de las necesidades y gustos del cliente. Todo el mundo tiene claro que debe ser más caro contratar un arquitecto y colaborar con él para construirte un chalet a tu gusto, que comprar un piso ya diseñado en el que nada puedes decidir, excepto decorarlo a tu gusto. Pues los casos son muy similares.

En el diseño a medida el trabajo de los diseñadores es muy importante y se extiende, en muchas ocasiones, considerablemente en el tiempo puesto que los clientes cambian de opinión, dudan, imaginan cosas nuevas y todo este se traduce en la creación de nuevas maquetas y en horas de trabajo extra, que nunca se cobran porque en todos los casos se ajusta un precio previo al comienzo del trabajo. El trabajo de diseño tiene a su favor que es el más gratificante, puesto que es el que cualquiera puede ver, pero hay mucho más detrás de cada diseño web a medida, que ocupa más tiempo y trabajo y que es más relevante aun a la hora de lograr el éxito del mismo. Estas tareas, por citarlas brevemente, son:

- El diseño de la estructura del sitio, para hacerlo más cómodamente navegable para sus potenciales usuarios y útil para las labores de posicionamiento.

- La creación de los contenidos ( textos, imágenes, vídeos, etc.) que aparecerán en el sitio y que son la principal fuente de interés para los índices de los navegadores como Google, y de mucho peso para aparecer en los primeros lugares de las búsquedas que se hacer a través de ellos.

- La programación, la que lleva a efecto todo el trabajo previo, los obreros invisibles que hacen realidad el diseño. El trabajo que va de los planos del arquitecto a la casa terminada. Este trabajo, el que más tiempo lleva y menos aprecian los clientes, es realmente el más importante pues decide el funcionamiento general del sitio y lo que es más relevante, un código de programación bien hecho y estructurado es lo que hace más rápidas y eficaces las inevitables modificaciones futuras de cada web. Una parte no despreciable de este proceso del trabajo es la que de dedica a garantizar la compatililidad con los diferentes navegadores y dispositivos como las tablets o los teléfonos móviles.

Así que la pregunta que hay que hacerse cuando vamos pedir presupuesto para diseñar un nuevo sitio web es: ¿qué lo que quiero un chalet o un piso? Si me decido por el chalet, tengo que empezar por buscar un buen arquitecto y unos buenos constructores y eso, por supuesto, tiene su precio. Pero si me lo puedo permitir, está claro que es mejor un chalet que un piso. O, al menos, eso pienso yo, que no me creo muy diferente a los demás. Y un buen sitio web, siempre lo digo, debe dejar, junto a todo lo demás que ya hemos expuesto, una buena memoria visual. Ser diferente, al menos, a los de los competidores directos.

De modo que, si de diferentes hablamos, vuelvo a recordar esos comienzos de los sesenta, cuando estaban de moda en Cuba Los Cinco Latinos, esos argentinos buenos (no como Huguita Kirchner ) que oíamos a todas horas. Quizás la esposa del Bilingual Man pensó lo mismo cuando oyó esta canción con la que termino hoy: “Eres Diferente”, cuyo autor, por cierto, es español.

Gracias a YouTube: Los Cinco Latinos en "Eres difrente".

Comentarios - Se han publicado 5 comentarios.
Publicado: 2012-04-29 04:04:06
[el_cheva] ha dicho:
Tengo que quitarme el sombrero ante Bili --supongo que se traduciria Billy en Ingles-- porque al introducir esa condicional no hay manera de que falle. Inteligente, el tio.
Publicado: 2012-04-29 03:04:47
[WH] ha dicho:
La cuestión, y muy importante, es que el Bilingual Man dijo que si él se lo proponía, lo haría, pero me temo que nunca se lo propondrá.
Publicado: 2012-04-29 03:04:42
[el_cheva] ha dicho:
Pensandolo bien, no, no es la misma hazanha. Porque los abuelitos lo hicieron retroactivamente --la mayoria despues de muertos-- y BM esta dispuesto a probar que se puede hacer en "tiempo real"
Publicado: 2012-04-29 03:04:05
[el_cheva] ha dicho:
Bilingual Man no es un caso excepcional. Aqui en "America", he leido/oido varios descendientes de italianos, polacos, etc contar como, contrario a estos vagos latinoamericanos que llegan ahora, sus abuelos aprendieron el Ingles en 15 dias. Asi que, Walter, debes reconocer que la hazanha que BM esta dispuesto a hacer, ha sido realizada por millones de abuelitos.
Publicado: 2012-04-28 04:04:01
[NNT] ha dicho:
Dear Hems, Genio y figura hasta la sepultura: como buen diferente 'bilingual man' (estoy escuchando a Los Cinco Latinos) aseguro que todos hemos entendido facilmente la importancia del diseno WEB-chalet. Historia excelentemente bien presentada para atrapar al lector. Hems, escritor- arquitecto-disenador!, quisiera que Christina te leyera en medio del YPF affaire.